SALUD, DINERO Y AMOR

1.9.2020
Opinión

Por Erubey Gutiérrez R.

“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

Dr. Ramón Carrillo (primer Ministro de Salud en Argentina)

Como ya se ha comentado en este espacio, el Estado como tal tiene obligaciones muy claras, muy básicas, las cuales dan sentido a su existencia como esa institución que debe velar por los intereses y seguridad de la población. Muchos autores a lo largo de la historia han definido al Estado y sus atribuciones, pero en general se pueden resumir en que es el ente en el que recae el poder para mantener el orden y la preservación de la sociedad como una nación. Entre esas necesidades que la comunidad tiene, parten dos rubros muy básicos: la protección de su integridad (y posteriormente de su patrimonio) y de su salud. Sin la tranquilidad de que nadie va a llegar a robarte, a ultrajarte, a matarte, una persona no podría ni salir de su casa, e incluso en ella misma se sentiría vulnerable. Lo mismo pasa si a nivel general no hay condiciones para que tu salud se vea protegida, si con solo salir de tu casa o convivir con otros se vuelve un factor de riesgo de contraer enfermedades, las cuales no vas a poder curar solo con remedios caseros o ancestrales. Si ya después de eso hablamos de educación, de servicios públicos, eso ya es otra cosa. En México hemos pasado por diferentes etapas de consolidación del Estado, y podemos enfocarnos en el rubro que más está preocupando a la gente en estos días: la salud.

En otros países a la salud pública la conocen como sanidad, que no es otra cosa que el brindar los servicios médicos que la gente necesita para estar sanos, así de simple… así de complejo. Hace unos años, el cineasta de documentales Michael Moore llevó a los cines comerciales uno de sus mejores trabajos al cual tituló “Sicko”, en el relata cómo se encuentra el sistema de salud pública en Estados Unidos (EEUU) pos 11-S,  y lo compara con el sistema cubano, el canadiense, el británico y el francés. Si bien el filme tiene toda la intención de lastimar al sistema de seguros de gastos médicos en EEUU y al precario servicio que brindan los hospitales públicos, al final lo que se puede observar es que cada Estado entiende lo que debe ser cuidar de la salud de la población, y mientras los vecinos del norte dan prioridad al sector privado y de seguros, en Reino Unido y Canadá los servicios de salud son universales para todos los habitantes y sin costo. En México el sistema hasta antes de la llegada del nuevo gobierno del señor López, los servicios de salud tenían un esquema de costeo basado en cuotas, ya sean para el sistema de seguridad social por medio de cuotas obrero-patronales, o cuotas de recuperación por medio del Seguro Popular. Sin embargo, gran parte del costo de los servicios los absorbía el Estado. Si bien no era un esquema universal, la gran mayoría de la población recibía los servicios a muy bajo costo. (Ojo, la idea de que los servicios del IMSS o ISSSTE son “gratuitos” es falso).

Con las reformas a la Ley General de Salud y la creación del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), se ha vuelto a crear un clima de inconformidad entre la población, misma que desde el año pasado se fue despertando por la falta de medicamentos de alta especialidad en diversas unidades de salud pública. Con la finalidad de “ahorrar” en gastos en la compra de medicamentos e insumos para la salud, el gobierno buscó reducir gastos, por lo cual “toparon” contratos con empresas que distribuían a nivel nacional estos medicamentos, e incluso se atrevió el señor de Palacio Nacional a “inhabilitar” de facto a cuatro de ellas sin que mediara un proceso legal o mínimo administrativo. Todo ello causó el desabasto de medicamentos para el cáncer, VIH/SIDA, hemofilia, esclerosis, etc. Las movilizaciones en la Ciudad de México de padres con niños que no recibían atención en quimioterapias se tacharon de ser falsas y auspiciadas por la oposición para golpear al gobierno. La realidad es que al final del ejercicio presupuestal de 2019, por lo menos en el IMSS se tuvo un subejercicio de 27 mil mdp reconocido por el propio Director General. Y apenas en estos días se acaba de declarar que las sucursales del Banco del Bienestar se van a financiar con los “ahorros” del 2019. Seamos honestos todos y reconozcamos que por mucho que se combata la corrupción o se busque un esquema de austeridad, en México no se tienen un nivel de desarrollo humano tan alto como para decir que el gobierno pudo “ahorrar” dinero, cuando todos sabemos que no hay servicios educativos y mucho menos de salud de primer nivel… bueno, ni de nivel básico general de calidad. Las nuevas licitaciones consolidadas también no han sido eficientes, y si bien dicen que hay ahorros en las compras, hay muchas claves de medicamentos que están sin contrato, y otras más se verán en un escenario de incumplimiento de entregas por parte de las empresas, y esto causará de nuevo desabasto como ya lo vimos en el Hospital Infantil.

El INSABI es un proyecto muy ambicioso, un esquema ideal para que ningún mexicano se quede sin atención médica. Dice su normativa que sin pagos podrán acceder a los servicios con solo su CURP y su Acta de Nacimiento, pero… esos servicios son solo de primer nivel (medicina familiar, preventiva y de planificación familiar) y segundo nivel (especialidades como ortopedia, oftalmología, ginecología, pediatría, otorrinolaringología, entre otras). Pero las de tercer nivel, que son las que más laceran la vida del paciente y de su familia, esas tendrán un costo y sin el apoyo del gobierno, los montos serán muy elevados (solo una sesión de hemodiálisis sin cobertura pública está entre 6 o 7 mil pesos, ni hablemos de cáncer, VIH/ o hemofilia). Por esta razón fue que se llevó a cabo un conclave entre seis de los ex secretarios de salud de anteriores gobiernos y de ahí emitieron una carta donde hacen ver lo delicado que es descuidar la salud pública, en esa misiva definían el sentido del Seguro Popular como “el evitar el empobrecimiento de las familias ante la eventualidad de una enfermedad muy grave, como el cáncer o el VIH/SIDA.” Y alertaban sobre la centralización del gasto que a la vez se va a traducir en retraso en la prestación de los servicios en hospitales locales de los diferentes estados de la República, al ya no contar con el presupuesto federal.

Tiene el gobierno federal en sus manos un reto muy grande al buscar echar a andar el INSABI con estas fallas de origen ya descritas. Y lo preocupante es que la vida de la población más desprotegida es con la que se juega a ver si funciona o no este nuevo esquema. Por el bien de todos, esperemos que ellos tengan la razón y tengamos ese sistema de salud nórdico que prometió el señor López. Al tiempo.

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