PRI, desvanecido

11.13.2019
Opinión

 

Sin presencia, con pérdida paulatina de militantes, sin un líder destacado o cuadros de relevancia, arrinconado, visto como la oveja negra, así luce el que alguna vez fue el “partidazo”.

 

El Partido Revolucionario Institucional sufrió una herida electoral que lo dejó inconsciente en el 2018. El knockout fue tal, que terminó siendo la tercera y cuarta fuerza en las Cámaras.

 

El réferi del combate realizó el conteo y el PRI sigue sin reaccionar, no responde.

 

Lo más preocupante: parece que Morena lo absorbe, como se pudo observar el pasado 12 de noviembre en la Cámara Alta en el embrollo de la nueva titular de la CNDH, Rosario Piedra. El coordinador de la bancada tricolor, Miguel Ángel Osorio Chong, publicó un video en sus redes sociales en el que justificaba (de modo risible) el sentido del voto de los Senadores del PRI (propiamente apoyando a Morena).

 

El Presidente nacional, Alejandro Moreno, se ha dedicado a “amenazar”con el retorno de su partido. Su mensaje es, en resumidas cuentas, hueco. Eso no dice nada, no transmite un mensaje profundo, no hay impacto. Al menos desde que asumió la dirigencia no se le ha conocido una acción de trascendencia, simplemente es una oposición desdibujada, maltrecha, ofuscada.

 

En la Cámara de Diputados, su coordinador del cual ni siquiera puedo recodar su nombre en un primer instante, poco o nada se conoce. Si se dan la oportunidad de “googlear” su actividad encontrarán, entre lo más relevante, su intento de renuncia como coordinador parlamentario en agosto del 2019, misma que fue negada por su bancada y por la dirigencia nacional. Ni modo, tuvo que volver a treparse al caballo.

 

Los conocedores de la política, seguro estarán vislumbrando negociaciones bajo la mesa entre Morena y el PRI, pero ¿con qué objeto? ¿la supervivencia? ¿Los estados gobernados por el tricolor recibirán más recurso de la federación que otras entidades?

 

Preocupa y bastante la posición que parece estar tomando el Revolucionario Institucional ante el quehacer del Gobierno Federal. No se pronuncia y si lo hace, lo hace en voz bajita para que nadie se entere. ¿Tiene miedo?

 

Queda claro que la auténtica oposición recaerá (ya lo hace) en Acción Nacional. La prueba de fuego es en el 2021 para el tricolor. Es multifacético, pretenderá alianzas electorales con el PAN y con Morena, para intentar sobrevivir, para intentar despertar, para intentar salir del inconsciente.  Para la militancia el mensaje es claro: el entreguismo.

 

Pobre PRI, tan fuerte y poderoso, casi omnipotente en el pasado; hoy es apenas un retazo. No se le ven ganas de volver ni mucho menos de hacer las cosas correctamente. El destino parece ser claro: el adiós.

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