La misma receta de Ayotzinapa

6.5.2020
Opinión

Fue la noche del 26 de septiembre de 2014 cuando en el municipio de Iguala, Guerrero, se registró la desaparición de jóvenes estudiantes a manos del crimen organizado contando con la participación de cuerpos policiales municipales. ¿La responsabilidad? De Enrique Peña Nieto, el presidente de la república, o al menos así lo manejo la oposición pero parece que la historia así lo registrará. Los que hoy gobiernan manejaron muy bien la responsabilidad política en aquél entonces. Las invenciones fueron tales que inclusive la hoy directora de NOTIMEX, Sanjuana Martínez, aseguró que los jóvenes habían sido incinerados en hornos de Bimbo. En fin.

 

Fue la noche del 4 de mayo del 2020 cuando en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, el joven de 30 años conocido como Giovanni López falleció a manos de policías municipales . ¿La responsabilidad? ¿Del gobernador Enrique Alfaro? Pareciera que los que antes eran oposición hoy quieren que el costo político lo asuma el mandatario estatal que más incómodo les ha resultado.

 

Entre ambos acontecimientos hay una pequeña diferencia: en el 2014 el gobierno federal calculó inmediatamente el golpe que se vendría, por lo que Peña Nieto salió horas después en cadena nacional a dar un mensaje. Para el caso jalisciense ha transcurrido más de un mes. De no ser por el video difundido el asunto estaría “congelado”.

 

Llama la atención cómo un problema que tuvo su chispa en la falta de entrenamiento de oficiales municipales, de un día para otro, escala de un modo exponencial y se transforma en la responsabilidad del gobernador. Guadalajara está ardiendo en medio de manifestaciones que terminaron en la quema intencional de un oficial en la capital de ese estado. En el video se aprecia la forma en que un desconocido arroja sobre un policía una sustancia flamable, para luego iniciar el fuego. Lamentable.

 

Al tema incluso también se subió López-Gatell en su conferencia de prensa. En ella abordó el asunto de Ixtlahuacán de los Membrillos cuando expuso que “es precisamente por eso que una y otra vez, cuando surgía el comentario, inquietud o propuesta, la de “qué no van a usar la fuerza? La respuesta ha sido no, porque si uno militariza o convierte la acción de la salud pública en asunto de fuerza y no de convencimiento, es un desperdicio porque quiere decir que despreciamos la capacidad analítica de la sociedad”. Muy “oportuno” el comentario.

 

Otro punto: aunque Ixtlahuacán es gobernado por el PRI, los ataques se han centrado el Enrique Alfaro. Los “intelectuales orgánicos” y demás huestes de la 4T han enfocado sus baterías en contra del gobernador.

 

Entre los detenidos de la manifestación de ayer había jóvenes de Yucatán, Ciudad de México y de Michoacán.

 

El conflicto ha acaparado tanto los medios, que incluso el número de contagios por covid-19 que se registró el 4 de junio pasó desapercibido: 4,442 en 24 horas y 817 decesos. No es cosa menor.

 

Para ponerle más condimentos a este caldo de cultivo, en redes sociales se reiteró en numerosas ocasiones que Yeidckol Polevnsky andaba por los rumbos de Jalisco previo a las movilizaciones. Claro, recién fue nombrada secretaria responsable de Morena en Jalisco (nombramiento que le acaban de impugnar sus correligionarios de ese estado)

 

Bien dicen que en política no hay coincidencias, no existen las casualidades. Si camina como pato, nada como pato y granza como un pato, lo más probable es que sea un pato.

 

Es triste que la muerte de un joven se use como ariete político y que se preste a dimes y diretes entre un gobernador y el presidente de la república. Hoy lo que más importa, el castigo de los responsables, quedó relegado en la agenda.

 

Al tiempo.

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