CONAPRED, ¿la extinción?

6.18.2020
Opinión

Bastó un manotazo de la primera dama para cancelar un evento y, “sin querer”, para poner sobre la mesa de debate la desaparición del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Vaya, la voz tuitera de Beatriz Gutiérrez, esposa del mandatario de la nación, fue tan estruendosa que incluso ya trasciende la renuncia de la titular de dicho organismo: Mónica Maccise Duayhe, exalumna del ITAM. Podría darse el 19 de junio.

Para darle el respectivo espaldarazo a su esposa, López Obrador se dejó ir en contra del CONAPRED. El 17 de junio declaró que ni sabía de la existencia de dicho organismo (cuando Mónica Maccise fue propuesta por él, tomando posesión del cargo a finales del año pasado). De hecho la propia Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en su artículo 26 señala que el titular del Ejecutivo será quien designe al Presidente del Consejo. Incluso la Ley Federal de Entidades Paraestatales, en su artículo 21, también manifiesta lo mismo. El mandatario tergiversa y pretende justificarse para ocultar sus reales intenciones.

La situación le viene “como anillo al dedo” y parece que pretende aprovecharla. De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, la Secretaría de Gobernación tiene un recurso que asciende a poco más de 193 mil millones de pesos, de los cuales 161 millones 943 mil corresponden al organismo descentralizado y sectorizado a la SEGOB conocido como CONAPRED.

Hay que decirlo: de esos 161.9 millones, menos de la mitad se emplea para servicios personales, es decir, sueldos y salarios. Lo demás es para el real ejercicio de las actividades que le dan identidad a este Consejo.

El presupuesto de dicho organismo puede ser una botanita bien aprovechada por el titular del Ejecutivo Federal para otro fin clientelar. Al respecto, la Ley de Entidades Paraestatales en su artículo 16 señala que será la Secretaría de Hacienda, es decir, Arturo Herrera, la que cuando considere que el organismo “deje de cumplir sus fines u objeto o su funcionamiento no resulte ya conveniente desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público”, propondrá a su jefe la “disolución, liquidación o extinción de aquél”. Así que si vemos a don Arturo realizar alguna discreta opinión, podremos dar por hecho que, en efecto, van sobre el CONAPRED y sus nada despreciables casi 162 millones de pesos.

Recordemos que el tenor del actual gobierno federal ha sido buscar el recurso hasta debajo de las piedras. La debatida desaparición de algunos fideicomisos, la tentación de acariciar las afores, combinados al anhelo de seguir con obras que aparentemente no tienen futuro, mueven las fauces del gobierno federal. Basta recordar la iniciativa presentada a finales de abril, que esta encaminada a darle la facultad al Ejecutivo de mover el presupuesto sin el aval del Congreso, durante situaciones de emergencia (como la que vivimos actualmente por el covid-19). Como anillo al dedo, pero no le alcanzaron los legisladores necesarios. Intento frustrado.

Desaparecer el CONAPRED no será sencillo desde el punto de vista político, pues tiene múltiples defensores que no pertenecen necesariamente a los partidos políticos, sino a la sociedad civil y a ciudadanos de a pie que han recibido el apoyopara enfrentar situaciones donde la dignidad se pone en riesgo. No es tarea fácil. ¿Habrá de conocerse la opinión de Alejandro Encinas, quien representa a la SEGOB en la Junta de Gobierno de dicho organismo? Él se encargaría, en teoría, de tratar el tema en caso de extinguirse el CONAPRED. Le gusta escribir del asunto y podría estar frotándose las manos en estos momentos. Vaya pillos.

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