A la caza del INE

11.21.2019
Opinión
Una iniciativa de ley ha pasado desapercibida entre el tumulto de noticias en México, una iniciativa que pretende, aparentemente, vulnerar al Instituto Nacional Electoral, uno de los baluartes más importantes que hay en el país, símbolo de la democracia mexicana. Sabemos que tiene sus bemoles, sus críticas, sus matices, pero es un organismo que da entrada a la participación directa del ciudadano al momento de elegir a sus autoridades.
 
Esta iniciativa, impulsada por el legislador federal Sergio Gutiérrez Luna, de Morena, presentada el 6 de noviembre, tiene la intención de modificar el artículo 41 constitucional para acortar el mandato del consejero presidente del Consejo General del INE. Entre las justificaciones que da Gutiérrez es evitar que el organismo sea “coto exclusivo de una persona durante nueve años y que solo una visión encamine los trabajos de tan importante institución”. ¿Una visión? Lo que este diputado tal vez ignora (o se hace) es que el Instituto Nacional Electoral no se rige por visiones unipersonales, sino por el entramado legal que le da vida y que además norma el quehacer diario del INE. No se trata un latifundio, sino de una institución con reglas claras para ejecutar. Su fundamento es cuestionable (y risible).
 
Si bien aún no se le ha dado mucha difusión a esta iniciativa, al momento de ser presentada contó con el visto bueno de al menos 140 legisladores de Morena, PT y del Verde Ecologista, nuevo apéndice del partido en el poder.
 
En su momento el coordinador de la bancada de Morena, Mario Delgado, declaró que se trataba de una iniciativa de tantas, con el fin (aparente) de minimizar lo que esta intentona puede detonar. Y es que un escándalo de esa naturaleza en medio del embrollo por la votación de la nueva titular de la CNDH, en nada abonaría. Es mayor el costo que el beneficio; tragarse el pastel de un solo mordisco.
 
Gutiérrez Luna acaricia el sueño de reducir de 9 a 3años la estancia del presidente consejero, pero ignora (o se hace) que el hecho de que la duración sea transexenal tiene la intención de que el organismo no entable compromisos con el poder en turno. Gutiérrez desea que el cambio sea “a la de ya”, es decir, en 2020. Nuevamente ignora (o se hace) que esta intentona podría aplicar al nuevo presidente consejero en 2023, año en que concluye el periodo de Lorenzo Córdova, y no antes.
 
¿Ante qué estamos? Solo hay dos respuestas: ante la ignorancia de un legislador o ante el deseo babeante del control político del pilar de la democracia en México, deseo que se esconde tras una inocente búsqueda de dar “más pluralidad y dinamismo”.
 
Pareciera que se pretende aplicar una receta setentera no solo en lo económico, sino también en el campo de las libertades civiles. Debemos los ciudadanos preocuparnos cuando las manos del poder pretendan acariciar los derechos que nos dan la oportunidad de asociarnos, de afiliarnos, de manifestarnos, de expresarnos, de proponer, vaya, de derechos que nos convierten auténticamente en ciudadanos.
 
¿Qué pretenden en Morena?

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