Sobre la visita de Trump a México

Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar.

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El candidato republicano manifestó que una frontera segura es beneficiosa para ambos países.

Jueves 01 de Septiembre del 2016
Escrito por:Redacción

E l pasado 31 de agosto, el candidato republicano en Estados Unidos, se presentó frente al presidente Enrique Peña Nieto. Se informó que la reunión entre estos dos personajes se desarrolló en privado, pero posteriormente dieron una conferencia de prensa ante medios nacionales e internacionales.

Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar. El Presidente de la República recibió ataques por parte de todos sus detractores, fundamentalmente de la oposición. Incluso hasta la exprimera dama, Margarita Zavala, aprovechó la ola para subirse y posicionarse. Y bueno, qué decir del expresidente Vicente Fox, quien publicó un video muy indignado por la visita del republicano, pero olvidó sus dotes de alta diplomacia con su “comes y te vas”; en aquella ocasión el exmandatario sugirió a Fidel Castro, durante una de sus visitas a México, que sólo comiera y se fuera, literalmente.

¿Qué fue lo que sí dijo Enrique Peña?

Su discurso estuvo dirigido a resaltar las bondades que han resultado de tener una relación estrecha entre ambos países. En este orden de ideas, el Ejecutivo ponderó la necesidad de seguir manteniendo vínculos cercanos en materia económica (a saber, se habló de renovar el TLC), y también subrayó la urgencia de combatir al crimen organizado. En este último punto, Peña reconoció que hay un gran problema que involucra a las dos naciones y acusó que el flujo ilegal de armas y dinero proveniente de los Estados Unidos contribuye en gran medida a la violencia generada en México.

Llamó la atención que el mandatario, en el tema fronterizo, haya calificado como necesario el reforzar la seguridad con la frontera sur de nuestro país, aquella que da con Centroamérica. Al mismo tiempo, indicó que el número de migrantes mexicanos que pretenden llegar a los Estados Unidos ha disminuido en los últimos diez años. ¿Acaso el muro sí lo construiremos nosotros pero en la frontera sur? Es para reflexionarse.

Enrique Peña señaló que como Presidente tiene la responsabilidad de proteger a todos los mexicanos, sin importar dónde se encuentren. También dijo que su gobierno sería sumamente respetuoso del proceso electoral que se desarrollará en el país vecino. El mandatario comentó que había invitado a ambos candidatos y que el primero en responder fue Donald Trump (seguramente Hillary Clinton también visitará México). Aunado a lo anterior, Peña dijo que se habían dado “afirmaciones que lastimaron y afectaron a los mexicanos” por ciertos comentarios (que ya todos conocemos), pero que él creía más en el interés genuino del candidato por generar condiciones de bienestar para ambas sociedades.

¿Y qué dijo Trump?

Por su parte, el candidato republicano manifestó que una frontera segura es beneficiosa para ambos países, por lo que se pronunciaba en favor del derecho que tiene cada nación por defender sus fronteras (valga la redundancia). Como era de esperarse, el magnate cambió radicalmente su discurso en cuanto a los mexicanos, a quienes calificó como “un pueblo magnífico” y como “gente asombrosa”.

Sobre el famoso muro, señaló que no se habló acerca de quién costeará su construcción. El empresario mencionó que era necesario frenar la migración ilegal de centro y Suramérica, además tocar el tema del combate a los cárteles de la droga en ambas naciones. También abordó el asunto del Tratado de Libre Comercio, del cual dijo que se debía actualizar. Finalmente agradeció la invitación y llamo “amigo” al Presidente Peña.

El discurso de Peña Nieto fue moderado, tocó los puntos más importantes en la relación bilateral: migración, crimen organizado y comercio. Destacó los beneficios y la necesidad de seguir trabajando juntos en caso de que el republicano gane los comicios. No hay más, punto.

Desde luego, para aquellos que querían una disculpa pública de Donald Trump, en el fondo sabíamos que eso no iba a suceder ni sucederá. Para los muchos que ansiaban ver a Peña lanzando ganchos al hígado o protagonizando un debate como en tiempos de elecciones mexicanas, queda claro que ven muchas novelas; eso no iba a ocurrir, el mandatario no iba a iniciar un conflicto diplomático con alguien que podría ser el sucesor de Obama (aunque vaya abajo en las encuestas).

El mismo 31 de agosto, Trump tuvo un evento en Arizona en el que presentó su plan migratorio. Si bien moderó su discurso en cuanto a los mexicanos (de hecho ya hay gorras de su campaña que dicen “Hagamos a México grande nuevo”), reiteró lo que dijo en Los Pinos: va contra los indocumentados. Detalló los 10 puntos a seguir para terminar con la migración ilegal y resaltó que si se quiere entrar a su país se deberá hacerlo a través de los procedimientos adecuados.

Los amarillistas dijeron que se había quitado la piel de cordero que uso frente a Peña, para después mostrar los colmillos en Arizona. Los detractores gritaron que habían “chamaqueado” a Peña. Nuevamente lo decimos: ven muchas novelas. Una cosa es una reunión con un jefe de Estado y otra muy distinta es un evento de campaña. ¿Qué esperaban ver? ¿Un ring de pelea? No, se trató de algo que Hugo García Michel, columnista de Milenio, calificó como “alta política”.

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